
Esta noche, volvía a casa en el metro. Un joven ha entrado en el vagón a la vez que yo.
De repente, ha sacado un par de globos, y ha comenzado a trabajar con ellos, formando la figura de una flor.
Un par de paradas después, la ha terminado. Se ha acercado a una niña que había unos asientos más allá, y sin mediar palabra, y con una sonrisa, se la ha regalado.
Acto seguido, ha bajado del tren.
Esta es de esa clase de cosas que te hacen reconciliarte con el mundo.
Pues si, la verdad es que este tipo de cosas ilusionan mucho. A parte de eso, cuando vengas a Londres y si estoy yo cerca te llevaré a ver al hada de Covent Garden, que tiene una magia especial y una historia muy bonita conmigo. Besos preciosa!
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