miércoles, 6 de octubre de 2010

Si es cuestión de confesar...


1-Soy muy sensible. Me emociono fácilmente, y con las cosas más tontas. Soy dolorosamente empática.
2-Adoro leer y escribir. No puedo entender una mente, una vida sin imaginación.
3-Soy muy dormilona. Puedo caer dormida varias veces al día, en cualquier momento y lugar.
4-Tengo tres grandes pasiones: mi novio, los libros, y el chocolate.
5-Tengo fobia a las arañas.
6-Soy introvertida, y desconfiada, pero cuando cojo confianza, me abro totalmente con la gente.
7-Soy una persona leal.
8-Soy un desastre. Mi habitación es un caos, y dejo las cosas para el último momento.
9-Tengo una memoria prodigiosa.
10-Nunca me maquillo.
11-No me gusta el calor, adoro el invierno y el otoño. Amo la lluvia, la niebla y el viento.
12-Muchas veces me han dicho que soy una persona poco común.
13-Me encanta soñar. Vivo todo el día en una nube.
14-Nunca me he mordido las uñas.
15-Dibujo flores en todos los lados. Mi casa, mis apuntes, mis diarios...están llenos de flores por todos lados. Supongo que las dibujo continuamente porque es lo único que se dibujar.
16-A veces hablo sola. Me encanta tener conversaciones conmigo misma.
17. No soporto los tacones. Siempre suelo ir con deportivas.
18-Vivo rodeada de peluches y de brujas.
19-Soy una chica de letras, no de ciencias. Adoro la historia, la literatura y el arte. Las matemáticas siempre fueron mis archienemigas.
20-Cuando me independice, quiero vivir rodeada de animales.
21-Soy terriblemente torpe. De cada tres pasos que doy, en dos me tropiezo. Es aconsejable impedir que mis manos toquen nada de valor.
22-Soy tranquila y reflexiva. Y odio los gritos.
23-Necesito estar mirando continuamente el reloj. Calculo siempre el tiempo que invertiré en hacer cualquier actividad de la vida diaria.
24. Siempre me estoy frotando las manos, como si planeara algo malvado.
25. Pongo el despertador unos quince minutos antes de mi hora de levantarme, solo por el placer de saber que aún me queda otro rato en la cama.
26. Mis colores favoritos son el negro y el morado oscuro.
27. Soy un fracaso para bailar. No me gusta, y como decían en cierta peli “la música me mueve, pero me mueve mal”
28. No puedo ir sin móvil. El día que se me olvida por cualquier circunstancia, me siento desnuda.

29. Confieso que canto en la ducha. :P
30. Soy una persona solitaria. Me gusta rodearme de poquita gente, y deben ser personas muy cercanas a mí.
31. No soporto estar en cualquier habitación con la puerta abierta. Me pone nerviosa. Lo mismo me sucede con las puertas de los armarios.
32. No me gusta el oro, me resulta irritante. La plata, sin embargo, me relaja.
33. No llevo joyas ni demás adornos. Únicamente, un anillo que me regaló mi novio el día que empezamos a salir (lo llevo de una cadena al cuello), y, en ocasiones, una pulsera de bolillos que me hizo mi abuela.
34. No bebo alcohol ni refrescos, solo agua, zumos y leche.
35. No fumo, y no comprendo a quien lo hace.
36. Me encantan los tatuajes. Llevo una bruja tatuada en la espalda. También, un piercing en el ombligo.
37. Adoro a Leonardo Da Vinci.
38. No me gusta ver los huesos de las aceitunas sobre un mantel.
39. No digo tacos. No me gusta hablar de forma vulgar u obscena. Lo más fuerte que me oiréis decir, es jolines: P
40. Mi elemento es el agua, el elemento de los sentimientos, las emociones. Además, soy Escorpio, signo de agua.
41. No me gusta la ciudad.
42. No soporto las mentiras, la hipocresía o las traiciones y engaños. En alguna ocasión me han dicho que soy ferozmente sincera.
43. Estoy enganchada a Los Sims.
44. Tengo miedo al abandono.
45. Me encanta inventar y utilizar mis propias palabras.
46. Me han tildado de rara, extraña, o excéntrica toda mi vida.
47. No me gusta que la gente lea mis textos, o lo que escribo…y menos en mi presencia. Me da vergüenza.
48. Llevo escribiendo diarios desde los ocho años.
49. He llegado a hablar cinco horas seguidas, sin parar, por teléfono.
50. Tengo migrañas, y utilizo gafas. En primavera, sufro alergia.

sábado, 11 de septiembre de 2010

La hija pródiga


Ideas.
Eso es lo que hay ahora mismo en mi cabeza.
Docenas de ideas, no cientos de ideas...¿qué digo? ¡Miles de ideas!
Ha vuelto. Se asoma tímida, con las mejillas encendidas. Creo que la da vergüenza haberme abandonado durante tanto tiempo.
Pero eso no importa. Se lo perdono. Si me promete que no me la va a volver a jugar, la perdono todo.
Y es que hay que entenderla. Es un poco ramera, y muy pija. Por eso cuesta tanto tenerla a tu lado.
Quizás debería mostrar un poco de orgullo y darle con la puerta en las narices. Renegar de ella.
Pero no puedo...lo he intententado muchas veces, he intentado darla la espalda, ignorarla, olvidarla...pero es imposible. Sabe que me tiene aquí, cual perrito abandonado, que espera bajo la lluvia a que regresen a por él.
Y esta vez, ella ha vuelto.
A la porra con la dignidad. Tiene las puertas de mi alma abiertas, como siempre ha sido.
Me despido por hoy. Tengo varios cuadernos cuyas páginas en blanco debo rellenar, un teclado que aporrear.
Hoy todo ha cambiado.
Y es que, por fin, la inspiración, ha vuelto.

domingo, 29 de agosto de 2010

Caer está permitido


No me siento feliz.
La Luna tiene también una cara oscura, necesaria para aprender, pero que imparte sus lecciones de forma severa e inesperada.
Hoy es una de esas noches en las que, se suponía que todo debería estar bien. En orden, en calma. Una noche en la que el placer de pensar en el trabajo duro y bien realizado me otorgara el merecido descanso.
Sin embargo, esta es una noche de verano muy fría. Más fría que cualquier noche de invierno.
Parece que hoy he olvidado las instrucciones que me dieron para no llorar. Sin ningún motivo, las cosas están del revés.
Y es que hace tiempo que sospecho que hay algo que no anda muy bien en mí. Y lo peor es que no sé qué es.
Sé que hay cosas que no he hecho bien, o que suceden por mi culpa. Pero también es cierto que no todo depende de mí, ciertos asuntos escapan de mi control, y es injusto que se me responsabilice de ellos.
Ojala los Dioses me manden la inspiración necesaria para darme cuenta de qué debo hacer, cómo he de solucionar las cosas. Y es que no sé qué más probar, todo he intentado, pero nada ha resultado.
Hoy es una noche de suspiros, de expresión indefinida, de falsas sonrisas, de lágrimas inmerecidas.
Me gustaría decir que he tirado la toalla, de esa forma podría abandonarme a la melancolía, tener la amarga satisfacción de que ya nada queda por hacer.
Sin embargo, yo no me doy por vencida, tengo el defecto de ser muy tozuda, y quizás es eso lo que me atormente…que pese a intentarlo con todas mis fuerzas nada consigo…y es que las caídas, son cada vez desde más alto.
Y es que no hay manera de que aprenda, que a veces, hay cosas que deben dejarse por imposibles.
Seguiré intentando salir del bache, con ácido optimismo, sabiendo que quedan aún muchos días de pesadumbre.
Sin embargo, me voy a permitir una noche de abandono. Hoy caeré, me permitiré llorar, e incluso desesperarme.
Y mañana, irremediablemente, volveré a levantarme, de nuevo empezaré a andar…a pesar de que sé lo que eso significa.

lunes, 23 de agosto de 2010

Cada tres cuadros....:(


Nunca pareciste feliz conmigo.
Nunca parecí ser de tu agrado, nunca hice nada bien.
Me pregunto qué error cometí, qué fue eso que hice tan mal.
No sé por qué te arruiné la vida de tal manera.
Lamento confesar que no estoy muy segura de qué pecado cometí, pero debió de ser muy grave para que me desprecies así desde el primer momento.
No diré que lamento no haber sido perfecta para ti, porque nadie es perfecto y mucho menos tú.
Porque quisiste que fuera sumisa, que aguantara todo cuanto me echaras encima.
Porque pese a tus maneras y tu forma de ser, yo tenía que ser fastuosa.
Porque querías que hiciera lo que tú decías, no lo que en realidad hacías.
Ah, qué fácil es pedir, sin ofrecer nada a cambio. La inexcusable hipocresía humana.
Porque exigías confianza cuando tú nunca confiaste en mí.
Porque pretendías obtener cariño inculcando miedo.
Porque nunca fuiste capaz de entender una lágrima, porque no eras capaz de dar un abrazo.
En vez de disfrutar de dulces cuentos infantiles, soportaba historias para no dormir.
No estuviste ahí en los momentos duros.
No me diste ningún consejo útil.
No hice nada que te hiciera sentir orgullosa.

Nunca comprendiste lo que para una niña significa la palabra soledad.
Pretendiste adiestrarme, en vez de educarme.
Y después de tantos años de doloroso rechazo, te preguntas qué has hecho mal.
Cómo puedo ser tan cruel contigo.
Cómo no se me cae la cara de vergüenza al recordarte, lo que para ti nunca sucedió.
A éstas alturas ya deberías saber que quien siembra vientos, recoge tempestades. Y tú llevas años sembrando auténticos huracanes.
Ésto es lo último que te digo. El último pensamiento que te dedico. La última reflexión, ya que desde hoy, no vas a tener la suficiente relevancia como para dedicarte ninguno de mis pensamientos, ninguna emoción, ningún sentimiento, ni siquiera, desprecio. Pues la rabia ha ido dando paso a la indiferencia.

No escucharé tus insultos; no miraré tus gestos de desprecio, no contestaré a estúpidas provocaciones.

No creo que vayas a lamentarlo, pues nunca te importó, pero si alguna vez, decides preguntarte por qué, recuerda, que hace muchos años que me perdiste, si es que en algún momento me tuviste.


Sé que algún día seré completamente libre.

sábado, 10 de julio de 2010

Deseo






Cuando pienso en ti, algo se estremece en mi interior.
Me llamas, con esa dulzura tan característica en ti.
Y por mucho que intente vencer la tentación, pese a que tape mis oídos y comience a tararear en alta voz, es imposible apagar tu llamada.
Voy en tu búsqueda, tú siempre me esperas, paciente, da igual el tiempo que tarde en encontrarte. Siempre estás ahí, esperando por mí.
Y sólo con verte, se despiertan mis más básicos instintos.
En todas las ocasiones deseo rozarte, disfrutar de tu suave contacto antes de pasar a mayores.
Lentamente, acerco mis labios a ti, disfrutando cada instante como si fuera el último.
Gozando al notar cómo vas derritiéndote en mi interior.
A veces eres dulce, otras tan amargo que me desconciertas.
Pero siempre, después de cada experiencia, quiero más. Y tú me lo das.
Eres el único que sabe lo que me gusta, cómo me gusta, y qué necesito en cada momento.
Anhelando nuestro próximo encuentro, deseando pecar, aunque sea, solo una vez más.
Siempre tuya….mi amado chocolate.

¿Qué os habías pensado, pillines??

viernes, 9 de julio de 2010

La Roja

Hay cosas que me resultan incomprensibles. No me gusta el fútbol. No creo que llegue a gustarme.
Respeto que la gente lo siga. Respeto que se alegren con las victorias de su equipo, en este caso, de su selección.
¿Pero quién me respeta a mí? ¿Acaso al resto del mundo no le han enseñado que la libertad propia termina donde empieza la de los demás?
“Yo soy español, español” Me parece perfecto. Bien por ti. Enhorabuena por tu patriotismo.
Yo también soy española, aunque a veces, lamento decirlo, me avergüenzo. Porque, según pasan los años, y voy dándome cuenta de las cosas, voy comprobando el nivel de tolerancia y educación, el gran nivel cultural que hay en este país.
Me pregunto… ¿comprenderían mis vecinos si la próxima Luna llena saliera a las tantas de la noche al balcón de mi casa, con una trompetilla de plástico, mientras grito “¡Feliz Luna de las bendiciones a todo el mundo!”?
¿Harían los municipales la vista gorda si, subida en el coche, comenzara a pitar por todas las calles de la ciudad? Creí tener entendido que pitar con el coche estaba prohibido, excepto para avisar a otros de un posible peligro. Entonces, ¿cómo es que el pasado Miércoles, la comisaría de Ávila no se llenó de energúmenos que no tenían nada mejor que hacer que tocar la bocina del coche?
Me los imagino:
-Tocan la bocina.
-Les hace gracia (“Uy, si esto suena jijiji”)
-Vuelven a tocar.
-Jijiji.
Y así indefinidamente.
Sin pensar en las familias que tienen a los niños pequeños llorando por el ruido, en la gente que se levanta a trabajar temprano, en los que tenemos dolores de cabeza constantes…
¿Qué importan los demás? España marcó gol, España ganó. ¬¬
La gente me suele mirar raro cuando digo que no me gusta el fútbol, que no apoyo “a la roja” y que ganan ellos, no yo.
“Ganamos todos” me dicen.
El día que un futbolista me ponga una casa en la montaña por haber ganado un partido, me lo creeré.
Y es que no me parece normal no poder dormir por culpa de un grupo de energúmenos. No entiendo que, por su estúpida euforia tenga que darme un ataque de migrañas. Que al día siguiente, en el telediario, en vez de comenzar las noticias con la crisis, el hambre en África, la mancha de petróleo del golfo de México, la guerra entre Palestinos e Israelíes, lo hagan con la victoria de la selección.
¿Perdón? Creí que había un espacio dedicado a los deportes en todos los informativos.
Así van las cosas. Parece ser que en el país en el que vivo, es más importante que Fulanito meta un gol, antes que el hecho de que la gente no tenga trabajo.
Qué triste de verdad.
El asunto es que no me enfado con ellos. Más bien me dan pena.
Pobres ilusos, pasarán unas horas de euforia y desvergüenza. Pero al día siguiente, los señores que marcan gol, serán algo más millonarios, y mientras, la afición, tendrá que seguir dejándose la piel para llegar a fin de mes.

domingo, 4 de julio de 2010

Sus ojos.


Sus ojos…esos ojos que parecen verlo todo, que me miran serenos, esos ojos que parecen estar llamándome…

En sus ojos me pierdo.

En sus ojos buceo en busca de amor.

En sus ojos encuentro todo aquello que necesito para sentirme completa, protegida, reconfortada.

Si me pierdo, me encuentran.

Si lloro, me calman.

Si río me acompañan.

Sus ojos…esa mirada intensa y cargada de deseo y de pasión, esa mirada que tan profundamente logra herirme, esa mirada que me hace sentir viva, esa mirada tan enamorada…

Esos ojos que guardan tantos secretos, y que me invitan a desvelar cada uno de ellos…

Sus ojos solo me miran a mí, sus miradas son solo mías.

Por su mirada vivo, por su mirada...moriría.